martes, 28 de abril de 2015

BRASSENS (Carcassonne)



miro el cartel que rima con el cielo azul, azul, es uno de mayo, esta noche a las  22:30, como cada año, tengo una cita en la calle Prudencio 7 de Zaragoza. En el día del trabajador bajo al casco, entro en la Campana de los Perdidos, bajo las escaleras y me acomodo. Me emociono escuchando su canción, el discurso, su poesía, su melodía. Homenaje a un estilo de vida, homenaje al hombre sincero en sus palabras, sincero en su arte, sincero en su historia; musicalmente sencillo a simple vista, pero lleno de matices, que si te dejas te alzan a lo más alto. Referente de muchos, diferente, necesario, maestro de maestros. Georges Brassens. Único. Irrepetible. 
Este viernes volveré a sentirle.

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